Dolores de espalda y sus posibles causas

Actualmente sabemos que el dolor de espalda no se debe siempre a una alteración orgánica.
Se han detectado distintos factores de riesgo que podrían estar relacionados con este mal. Evitarlos puede ayudarnos a resolver el problema.


  • Las flexiones inadecuadas de columna acompañadas con carga de peso, presionan y pueden dañar el disco intervertebral.
    Cuando nos inclinamos hacia delante recargamos la musculatura de la espalda. Si la inclinación es de un ángulo cada vez mayor, nuestro peso recaerá sobre menos porción de musculatura lumbar. Lo mejor en estos casos es flexionar las piernas y mantener la espalda recta.
  • Torcer o rotar la columna frecuente o bruscamente, puede producir daños en las articulaciones, musculatura y discos intervertebrales. Se empeora la situación cuando, mientras tanto, cargamos peso.
  • Los esfuerzos y torsiones de la columna vertebral, incluso aunque no se dieran con la carga de peso, pueden dañar la musculatura o, en el peor de los casos, los discos intervertebrales cuando no son protegidos por músculos fuertes.
    Tanto la intensidad como la repetición en este tipo de movimientos puede ocasionar males mayores, e incluso irreversibles.
  • La exposición del cuerpo a fuertes vibraciones, provoca ondulaciones de la columna con estiramientos y acortamientos rápidos de la musculatura, sobrecarga de los discos intervertebrales y de las articulaciones.
  • Una musculatura entrenada y potente protege la columna, alerta de posibles daños (a través del dolor) y soporta el peso de cargas, sin que recaigan sobre los discos.
  • La superficie sobre la que dormimos tiene un papel fundamental en los dolores y molestias que podamos sentir cuando nos levantamos. Está probado que el tipo de colchón sobre el que descansa quien tiene problemas de dolor de espalda, debe ser de una densidad intermedia y nunca una superficie dura.
  • Si ya hemos sufrido episodios de dolor y contracturas, no debemos creer que el reposo y sedentarismo mejorará ésta situación, sino todo lo contario. Lo importante es ejercitar la zona, de forma responsable, para mantener el riego sanguíneo y evitar, así, posibles futuros episodios.

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